miércoles, 6 de enero de 2010

TEMA 2: Aprendizaje y TIC



FUNDAMENTOS DE DIDÁCTICA

TEMA 2: Aprendizaje y TIC


•Concepto de aprendizaje
•Teorías del aprendizaje
•Principios del aprendizaje
•Interrogantes ante el aprendizaje

REFLEXIONES DEL MÓDULO:

ACTIVIDAD 1: ENFOQUES DE APRENDIZAJE EN EL CONTEXTO DEL E-LEARNING

Presentar reflexiones sobre la actualidad de los enfoques teóricos en el contexto del e-learning a través de los artículos de la bibliografía.

“Nuevos sentidos para repensar el Aprendizaje en el contexto del e-learning”

¿A qué llamamos aprendizaje?

El autor Gary Fenstermacher (1989), nos sugiere que el secreto del aprendizaje no reside en la enseñanza, sino en lo que el propio alumno es capaz de hacer al aprender. En este sentido, “…la tarea de los profesores no es necesariamente poseer el contenido y transmitirlo a los estudiantes (claro está que el docente deberá poseerlo), sino más bien permitir a éstos tomar posesión del contenido donde quiera que se encuentre” [1] Él sostiene que “educar a un ser humano consiste en proporcionarle los medios para estructurar sus propias experiencias de modo que contribuyan a ampliar lo que la persona sabe…” [1] Por consiguiente, una tarea central de la enseñanza es permitir al estudiante realizar las tareas del aprendizaje. Por esta razón, se entiende que el aprendizaje es un resultado del estudiante (tarea de estudiantar) y no un efecto de la enseñanza. Ser estudiante implica tratar con los docentes, tratar con sus compañeros, afrontar frente a los padres la situación de ser un estudiante, controlar los aspectos no académicos de la vida escolar.

Ahora bien, las tareas del enseñante incluyen instruir al estudiante acerca de los procedimientos y exigencias del rol de estudiante, seleccionar el material que debe aprender, adaptar ese material adecuarlo al nivel del estudiante, controlar y evaluar el progreso de los estudiantes.

A nivel descriptivo los autores de referencia suelen coincidir en que el proceso de aprendizaje implica un cambio relativamente estable de las pautas de conducta de un sujeto, referido a la adquisición de una disposición, un conocimiento nuevo o cambio en la percepción como resultado de una experiencia, estas modificaciones conductuales están dirigidas hacia una adaptación al medio en que vive.

Por otro lado, a nivel explicativo, los teóricos investigadores no coinciden en los modos de explicar cómo funcionan los procesos de aprendizaje en la mente de un individuo. Es por ello, que se distinguen diversas teorías o enfoques de aprendizaje. A saber:



Las teorías conductistas-asociacionistas conciben el aprendizaje como un proceso de asociación de estímulos y respuestas provocado y determinado por condiciones externas. El individuo aprende cuando establece conexiones estables, frente a ciertos estímulos que se le presentan produce una respuesta comportamental deseada, este adiestramiento puede ser reforzado de acuerdo al programa de contingencias diseñado. Son teorías que ignoran las estructuras internas del sujeto, buscan moldear el comportamiento humano.

Las teorías mediacionales, entienden que el aprendizaje es un proceso de comprensión creciente de relaciones, en el que las condiciones externas actúan mediadas por esquemas o estructuras internas del sujeto. El funcionamiento de dichas estructuras posibilita al sujeto adaptarse cada vez más y mejor al medio en que vive. Estos mecanismos internos son concebidos de distintas formas según la corriente teórica en que nos posicionemos. Por ejemplo, para la Gestalt se tratan de configuraciones perceptivas que permiten dar significado al ambiente, para Piaget son los esquemas de acción que se organizan en estructuras cada vez más complejas y abstractas, para Gagné y otros creen que la mente humana debe ser analizada desde las teorías de procesamiento de la información (modelo computacional)

El punto en común de ambas teorías consiste en que asumen un organismo naturalmente activo, esto implica poner énfasis en la actividad como requisito de aprendizaje y su progreso. Asimismo, se fundamenta la necesidad de una secuencia o continuidad lógica y psicológica que oriente el aprendizaje.

¿Cómo podemos relacionar estas teorías de aprendizaje en el contexto del e-learning?

El conductismo, y especialmente la versión skinneriana, sentaron sus bases en la programación de la enseñanza a partir de un exhaustivo análisis de los objetivos comportamentales de aprendizaje. Es interesante señalar, en los años 1950, la aparición de las “Máquinas de enseñar”, éstas eran diseñadas según los principios conductistas reinantes: unión espacial y/o temporal del estímulo y de la respuesta, la inclusión de refuerzos positivos o negativos ante la respuesta y la ramificación del estímulo según la respuesta del estudiante. El desempeño del alumno debe traducirse en un desempeño demostrable y mensurable. A continuación veamos un video muy alusivo…

Skinner and teaching machine

Según la bibliografía del módulo, ubicamos como primer sistema de enseñanza programada a la Programación Lineal. El aprendizaje está estructurado por un programa informático que determina al alumno la tarea que debe hacer y que reside en la descomposición de la conducta compleja en precisos objetivos terminales. Cada unidad de información se dosifica en pequeñas dosis, la tarea contiene una pregunta cuya respuesta tiene que ser construida por el alumno, quien aprende su respuesta. Si el alumno ha respondido bien, aprende lo que se pretendía. En este caso se aplica un refuerzo a modo de confirmación de su respuesta correcta. En caso de error hay que darle la respuesta correcta, tapársela a continuación y volver sobre la pregunta hasta que la conteste bien. Una vez confirmada su respuesta, se le presentará la siguiente unidad de información. En la programación lineal la velocidad del aprendizaje depende de las características individuales, pero el material de enseñanza y el orden de presentación de los elementos son idénticos para todos los alumnos. En 1962, Crowder introdujo la Programación Ramificada que remite a una secuencia de pasos a seguir por el alumno. “Cada paso consta de una unidad de material pedagógico para ser leído, seguido de una pregunta de elección múltiple. El alumno escoge una de las varias respuestas que se le ofrecen. La respuesta elegida condiciona la siguiente unidad de información que se le mostrará a continuación. De esta forma el itinerario seguido a través del programa es propio de cada alumno y totalmente imprevisible”. [2] Ejemplos de esta concepción, son los Programas CAI.

Sin embargo, hay otra concepción que se ocupa, en vez de diseñar secuencias instructivas, de utilizar los ordenadores para crear entornos de aprendizaje constructivo. Me refiero a la obra de Papert (1982) y el lenguaje Logo. Aquí cobra importancia la construcción de conocimientos por parte de los alumnos. Se tratan de entornos de simulación o micromundos en los que se puede aprender a través de la experiencia y la práctica, del ensayo y error no dirigidos. La idea original de Papert, coincide con la tradición de la Escuela Nueva. “Los aprendices exploran las posibilidades y las interrelaciones entre las partes que forman el entorno, aprendiendo y formulando hipótesis sobre cómo van a funcionar los objetos y procesos implicados, pudiendo constatar si las hipótesis son o no correctas según funcione el entorno. Cada aprendiz realiza una exploración personal, o grupal, en la que los objetivos están en asumir el propio proceso de aprendizaje tanto o más que los logros finales” [3].

Otros ejemplos, son los Programas ICAI o ITS, basados en técnicas de Inteligencia Artificial. Se tratan de procesos que pretenden ser capaces de simular alguna de las capacidades cognitivas del alumno y utilizar los resultados de esta simulación como base de las decisiones pedagógicas a tomar.

En síntesis, el enfoque constructivista concentra principios tales como: el alumno es un constructor activo de su aprendizaje, importancia por conocer los saberes previos de los alumnos para partir de su nivel de desarrollo, construir aprendizajes significativos de contenidos conceptuales, procedimentales y/o actitudinales para enriquecer las estructuras cognitivas, aprender a aprender, modificación de los esquemas de conocimiento que el alumno posee a partir del aprendizaje significativo, relaciones ricas y no arbitrarias entre el nuevo contenido y los esquemas de conocimiento ya existentes.

Siguiendo los principales aportes de la Teoría Socio-Cultural hemos de enfatizar el papel que cumple la cultura en la interacción persona-máquina, en particular cuando hay situaciones grupales que pueden diseñarse. Asimismo, este enfoque ha contribuido en el aprendizaje colaborativo que hoy cobra una gran relevancia educativa. Un ejemplo significativo es el diseño del entorno denominado Quinta Dimensión por Colé y su grupo (Colé 1997).

Otro consejo para la Academi@ Sócrates…

De acuerdo al desafío que deberán asumir en la Academia (destinatarios: adultos que dejaron de hacer cursos hace tiempo y que no ven fácil retomar su formación, más aún enseñar a través de las TIC) podría resultar útil analizar las contribuciones de la teoría sinérgica de Adam (1984). Este autor, seguidor de Piaget y Ausubel, aporta una serie de interesantes sugerencias para concentrar al máximo el esfuerzo en el objetivo que se pretende conseguir. Sus principios son:
Participación voluntaria del adulto.Nivel alto de motivación intrínseca en el proceso de aprendizaje del adulto, empleo de métodos activos de enseñanza, métodos que requieren mayor implicación personal, interés y participación.
Respeto mutuo.Respeto a las opiniones ajenas, formas alternativas de pensamiento, de conducta, de trabajo y de vida.
Espíritu de colaboración.Fuerte participación del adulto. La identificación de necesidades, la formulación de los objetivos y la elección de medios de enseñanza y de evaluación se deben realizar con la participación de los alumnos implicados.
Reflexión y acción.Proceso cíclico. De la exploración de los conocimientos se pasa a la acción y, después, se repite de nuevo el proceso. El adulto tiene especial facilidad para descubrir el sentido práctico de lo que ha estudiado, para aplicarlo a su propia vida y cambiar sus códigos mentales.
Reflexión crítica.Reflexión crítica sobre los conocimientos, las ideas y los puntos de vista. El adulto no debe asimilar sólo unos contenidos, sino que ha de entrar en el examen de los principios subyacentes, en el descubrimiento de alternativas, en el análisis de la relación de lo aprendido con contextos mucho más amplios.
Auto-dirección.El aprendizaje que está realizando el adulto debe conducir al descubrimiento de la forma de cambiar y auto-dirigir la propia interpretación del mundo.

En suma, este módulo teórico nos invita analizar las potencialidades pedagógicas que nos brindan las TIC con una mirada aguda y crítica; además, en lo personal, me aportó la posibilidad de entender que las teorías de aprendizaje serán adecuadas o no en función de la situación de enseñanza que se desea diseñar, sus propósitos y contenidos. Conocer esta diversidad de enfoques posibilita ampliar la mirada y avanzar con mayores herramientas en este gran reto de formación en el siglo XXI, hoy abrimos las puertas al e-learning y a través de él buscamos reinventar nuevas formas de enseñar y aprender.

Bibliografía consultada:
[1]FENSTERMACHER, G. (1989), “Tres aspectos de la filosofía de la investigación sobre la enseñanza”, en: Wittrock, M., La investigación en la enseñanza I, Paidós-M.E.C, Madrid-Barcelona.
[2]MÓDULO FUNDAMENTOS DE DIDÁCTICA Y TICS, Aprendizaje y TICs.
[3]RODRÍGUEZ ILLERA, José Luis (2004) El aprendizaje virtual. Enseñar y aprender en la era digital. Homo Sapiens Ediciones.

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